capítulo i · Anno Domini

“El año 0 no existió. Este es el punto en común entre ciencia y religión. La primera coincidencia en 2000 años, pero no la última.” (Sir Ray M. Donovan)

La historia es caprichosa, aleatoria, improvisada por millones de alas de mariposa. Sin embargo, existen también procesos históricos lógicos y previsibles en los que convergen personajes y voluntades dominantes que pisotean esas inocentes mariposas. El año 1 surgió de la nada, de un instante aleatorio, sin relación aparente con la agitada historia que se acumulaba. Como un mesías, la semilla disruptiva fue dispuesta con precisión temporal milimétrica, escondida en un establo de los montes de Judea. Sólo la energía de un astro era capaz de cambiar el curso de los acontecimientos doblegando con tanta naturalidad el poder establecido. Y, como un cometa, llegó.

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